Línea de Tiempo Histórica
Explora más de 500 años de historia de la Hermandad de la Piedad
San Benito bajo jurisdicción del monasterio de Oña
Ramón Berenguer IV pone el monasterio de San Benito de Calatayud bajo la jurisdicción del monasterio benedictino de San Salvador de Oña (Burgos). San Benito ejercía a la vez de monasterio, parroquia y hospital, y se convertirá en la sede secular de la Cofradía de la Piedad. Era conocida popularmente como "la parroquia de los ahorcados", pues en su atrio recibían sepultura los condenados a muerte hasta 1834.
Orígenes de la Cofradía de la Piedad (s. XII–XIII)
La Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad nace previsiblemente ligada al Hospital de la Piedad en la parroquia de San Benito. Su fundación exacta se desconoce; los investigadores la sitúan en el siglo XII o XIII, coincidiendo con la creación del Hospital de la Piedad por los monjes benedictinos llegados de Oña. Desde sus inicios combina una doble vocación: gremial (defensa de los intereses artesanales de sus miembros) y asistencial (amparo a los ajusticiados y obras de misericordia).
Creación del Hospital General: fusión de los hospitales de la Piedad y San Hipólito
El Hospital de la Piedad se fusiona con el Hospital de San Hipólito y se traslada a un nuevo edificio junto al convento de San Pedro Mártir, pasando a denominarse Hospital General de la ciudad bajo la advocación de Nuestra Señora de la Piedad. El concejo bilbilitano asume su patronato. El hospital incorpora también el Hospital de Bordes para niños abandonados.
Real Privilegio de Fernando el Católico
El 23 de enero de 1488 Fernando el Católico otorga un Real Privilegio a la Cofradía. Es el primer documento escrito que la menciona explícitamente con el nombre de "Cofradía de Señora Santa María de Piedad del Hospital General de Calatayud". Estaba formada por los oficios de espaderos, lanceros, guanteros, tineteros y boteros. El texto establece la función secular de "sepellir o enterrar muertos pobres sentenciados e otros que a la dicha confraría tocantes las siete obras de misericordia", convirtiendo el amparo a los ajusticiados en misión institucional.
El capacete de Fernando el Católico, obra de artesanos de la Cofradía
Se data en 1490 un famoso capacete atribuido al rey Fernando el Católico, fabricado en los talleres de Calatayud, identificable por la huella del palmípedo o marca del artífice bilbilitano. Los maestros espaderos y armeros de la ciudad, muchos miembros de la Cofradía de la Piedad, abastecían de armas a los ejércitos reales durante la conquista de Granada.
Fundación de la Capellanía de Nuestra Señora de la Piedad
Se funda en San Benito una capellanía bajo la advocación de Nuestra Señora de la Piedad para atender las necesidades espirituales del Hospital General, otorgada por el prior y el concejo bilbilitano. Algunos historiadores consideraron erróneamente este año como fecha de fundación de la Cofradía, pero la institución es claramente anterior.
Los frailes benedictinos abandonan Calatayud
Los monjes benedictinos del Priorato de San Benito se marchan de la ciudad tras casi tres siglos de presencia. La Cofradía de la Piedad, vinculada a esta parroquia desde sus orígenes, mantiene su sede en el mismo templo.
Monjas benedictinas en San Benito
Las monjas benedictinas sustituyen a los frailes en San Benito, que pasa al patronato del concejo bilbilitano. El convento ofrece acogida a las hijas de los nobles de la localidad. La parroquia mantiene su actividad y su vinculación con la Cofradía hasta 1868.
Reliquia de San Íñigo en San Benito
En 1600 se traslada a Calatayud, desde el monasterio de Oña, una supuesta reliquia de San Íñigo de Oña, que queda custodiada en San Benito. Durante siglos este foco devocional refuerza la vida religiosa de la parroquia y de las cofradías que tienen en ella su sede, entre ellas la de la Piedad.
Nuevas Ordinaciones: Estatutos y Ordinaciones de la Cofradía de Piedad
El 14 de julio de 1614 el Concejo General de Calatayud otorga a la Cofradía nuevas ordinaciones con el título de "Estatutos y Ordinaciones de la Cofradía de Piedad". Siguiendo la tendencia renovadora post-tridentina, la institución actualiza su normativa y refuerza su carácter corporativo. Los espaderos y lanceros se desvinculan definitivamente y pasan a la Cofradía de San Eloy, en la iglesia de Santiago.
La Capellanía de la Piedad vuelve a la vicaría de San Benito
La capellanía de Nuestra Señora de la Piedad revierte a la vicaría de San Benito, probablemente al cesar del todo la relación de la parroquia con el Hospital General, que continuó fusionándose con otros hospitales y acabó denominándose Hospital de Misericordia, ubicado en el Seminario de Nobles.
Felipe V y los Decretos de Nueva Planta
Felipe de Borbón accede al trono español. Tras la Guerra de Sucesión (1701–1713) y la victoria borbónica, se promulgan los Decretos de Nueva Planta que suprimen los Fueros de Aragón. El nuevo marco legislativo centralista obliga a todos los gremios y cofradías a adaptar sus ordenanzas a la legislación vigente y someterlas a la aprobación del Consejo Real en Madrid.
Renovación de ordenanzas gremiales: la Cofradía supera la reforma borbónica
En 1752 se aprueba la provisión del Consejo Real que exige a los gremios de Calatayud adaptar sus ordenanzas. La Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad —que agrupa los oficios de zurradores, blanqueros, guanteros, silleros y libreros— es una de las ocho cofradías que logra mantener sus estatutos renovados y continuar activa en la ciudad.
Inicio del Libro de la Secretaría de San Andrés
Se inicia el "Libro de la Secretaría de San Andrés", conservado en el Archivo Municipal de Calatayud, que recoge cronológicamente las actas, reuniones y relaciones de cofrades de la Hermandad. Su primera anotación, con el encabezado "Memoria de los hermanos Cofrades de la de Nra. Sra. de la Piedad, hecha en el año 1753", es la fuente primaria más rica para conocer la vida interna de la cofradía durante el siglo XVIII.
Carlos III prohíbe las flagelaciones en las procesiones
El rey Carlos III prohíbe las flagelaciones religiosas públicas. Hasta esta fecha los miembros de la hermandad se disciplinaban en las procesiones de Jueves o Viernes Santo. La medida ilustrada transforma la forma de participar en los actos de Semana Santa y obliga a las cofradías a replantear su presencia procesional.
Cierre del Libro de Actas
El libro de actas de la cofradía queda cerrado en 1804 con el visto bueno del representante del obispado de Tarazona. El convulso inicio del siglo XIX —Guerra de la Independencia (1808), epidemias y guerras carlistas— interrumpe temporalmente la actividad documental de la institución, aunque no su existencia.
Supresión oficial de los gremios
La supresión oficial de los gremios en 1836 da el golpe definitivo a la función corporativa y artesanal de la Cofradía de la Piedad. Desaparecen únicamente las funciones vinculadas a los oficios del cuero. La institución, como hermandad religiosa y asistencial, continúa activa y busca una nueva identidad centrada en el amparo a los ajusticiados.
La Cofradía adopta el título de Sangre de Cristo
A partir de 1849 la Cofradía de la Piedad se autotitula oficialmente también "Cofradía de la Sangre de Cristo", integrando en su denominación sus dos iconos religiosos más preciados: Nuestra Señora de la Piedad y el Cristo de los Ajusticiados. Es el inicio de una nueva etapa asistencial centrada en el acompañamiento a los ejecutados y en la recogida de fallecidos por muerte violenta o inesperada.
El obispo de Tarazona concede indulgencias a la Hermandad
El obispo de Tarazona Cosme Marrodán concede cuarenta días de indulgencia a los fieles que rezasen ante la imagen de Nuestra Señora de la Piedad en el Monasterio de San Benito, y otros cuarenta a quienes acudiesen a rezar por los reos en capilla. Este reconocimiento eclesiástico refuerza la labor asistencial de la cofradía y consolida su imagen pública.
Impresión de los primeros estatutos modernos
Se imprimen los primeros estatutos modernos de la cofradía en 1886 (reeditados en 1902). Recogen con detalle el protocolo de asistencia a los reos de muerte: desde el aviso del Tribunal de Justicia hasta el entierro, incluyendo la compañía en capilla, la comida que el mayordomo debía proporcionar al reo y el acompañamiento hasta el patíbulo, vestidos los hermanos con túnica y escudo.
Primera salida oficial de los camilleros
En febrero de 1890 se produce la primera salida oficial de los camilleros de la Hermandad para recoger un fallecido por muerte violenta. Durante ese primer año de actividad recogen cinco cadáveres; en 1891 fueron nueve. Este servicio de recogida de fallecidos en circunstancias inesperadas se convertirá en la seña de identidad más reconocible de la cofradía hasta nuestros días.
Alfonso XIII y Cánovas del Castillo, presidentes honorarios
En 1891 la hermandad cuenta ya con cuarenta hermanos activos y más de seiscientos pasivos. La junta directiva comunica a Antonio Cánovas del Castillo, presidente del Consejo de Ministros, que han sido nombrados presidentes honorarios de la cofradía el rey Alfonso XIII y él mismo. Se designa una comisión para viajar a la corte y hacer entrega personal de los títulos.
Instalación de luz eléctrica en San Benito
En 1895 se acuerda instalar cien bugías de luz eléctrica (bombillas de La Marcial) en San Benito para la fiesta anual de septiembre. La electrificación, que se estaba implantando en Calatayud, llegaba así a los actos más solemnes de la Hermandad.
Participación corporativa en el Rosario General
La cofradía recibe invitación de la Esclavitud de Nuestra Señora de la Peña para participar en el Rosario General del 8 de septiembre de 1913. Se acuerda asistir en corporación con escudo y guantes. Se consolida así la participación sistemática de la Hermandad en las grandes procesiones de la ciudad: Semana Santa, Corpus, San Íñigo y Rosario General.
La Guerra Civil: prueba de resistencia institucional
La Guerra Civil española (1936–1939) pone a prueba la solidez de la institución. A pesar de las dificultades del conflicto y la represión religiosa de la primera etapa, la Hermandad supera el período. En la posguerra se intensifican las manifestaciones devotas en todo el país y la cofradía recupera y amplía su actividad.
Nueva tradición: visita al cementerio el Día de Ánimas
De 1946 data la costumbre de que una comisión representativa de la cofradía se acerque al cementerio el Día de Ánimas (2 de noviembre) para rezar un responso por las almas de los hermanos fallecidos. Esta tradición se suma al ya nutrido calendario devocional de la Hermandad.
Traslado de sede: del convento de San Benito a la colegiata del Santo Sepulcro
En 1956, después de siglos vinculada al monasterio y parroquia de San Benito, la Hermandad traslada su sede a la colegiata del Santo Sepulcro. El retablo barroco de la Virgen de la Piedad (siglo XVII) es intervenido por el artista bilbilitano Juan Cruz Melero para reparar los daños sufridos durante el traslado y almacenaje. El traslado efectivo se completa en 1957.
Nuevo altar en el Santo Sepulcro
Mariano Bonell, director del Hogar Infantil de Calatayud, regala a la hermandad el altar que es instalado en la colegiata del Santo Sepulcro. Juan Cruz Melero colabora de nuevo en las obras de acondicionamiento del nuevo espacio cedido a la cofradía.
Las monjas benedictinas abandonan San Benito
En julio de 1969 las monjas benedictinas que habitaban el convento de San Benito de Calatayud lo abandonan definitivamente para fundar un nuevo monasterio en el barrio zaragozano de Miralbueno. Con su partida concluye una presencia benedictina de más de ocho siglos en la ciudad, institución con la que la Cofradía de la Piedad estuvo íntimamente ligada desde sus orígenes.
Primera mujer hermana activa de la cofradía
En 1977, María Isabel Moreno López se convierte en la primera mujer en ingresar como hermana activa de la Cofradía de la Piedad. Un hito que refleja la apertura de la institución a las nuevas realidades sociales tras la transición democrática española.
Nuevos Estatutos de 1984: la cofradía se adapta a la democracia
Los estatutos de 1984 suponen la primera adaptación decidida de la cofradía a la nueva realidad democrática. Eliminan la distinción histórica entre hermanos activos y pasivos: el número de hermanos pasa a ser ilimitado, sin diferencias por razón de sexo, edad, nacionalidad u otras circunstancias personales.
Nuevos Estatutos de 2011: el modelo actual
Se aprueban los estatutos de 2011, que consolidan el modelo vigente de la hermandad. Todos los hermanos son considerados activos. Los camilleros —uniformados con blusón gris, pantalón morado, gorra de plato, zapatos y guantes negros— siguen siendo el emblema más visible y reconocido de la cofradía en la ciudad.
La Hermandad hoy: ocho siglos de historia viva
La Real y Antiquísima Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad y Sangre de Cristo de Calatayud mantiene activa, tras más de ocho siglos, su doble vocación religiosa y asistencial. Participa en el Pregón de Semana Santa, en el Vía Crucis de Cuaresma, en la procesión del Viernes Santo, en el Corpus, en la festividad de San Íñigo y en su propia fiesta de septiembre. Sus camilleros siguen prestando servicio en la recogida de fallecidos en circunstancias violentas o inesperadas, heredando una tradición que arranca del Real Privilegio de Fernando el Católico de 1488.